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martes, 4 de febrero de 2014

Una reflexión sobre el uso de la palabra "plagio"

Ya es un clásico en el calendario eurovisivo. Al igual que tras la primavera llega el verano, tras la presentación de las canciones llegan las acusaciones de plagio. Y si además se trata de las candidaturas patrias ya ni te cuento. El más mínimo indicio es utilizado como arma arrojadiza por los partidarios de una u otra opción. Un medio más en el 'todo vale' del cruento debate eurovisivo.


Este año la china en el zapato le ha tocado a Tony Sánchez Ohlson con "Run", al que se le acusa de plagiar el tema "Uncover" de Zara Larson. Un cierto parecido en algunas partes de la canción, ha servido para disparar alarmas y llenar titulares.

Según la R.A.E. plagiar es copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Una palabra muy fea pero que en el mundo eurofan se emplea con mucha alegría. Leyendo esta definición parece a priori muy claro lo que es un plagio, pero los límites no suelen ser tan claros.


Y es que la música, como las demás artes, es un lenguaje. Cada artista en sus composiciones se expresa utilizando elementos que ya han empleado otros con anterioridad, articulándolos a su manera y realizando sus aportaciones. Todos beben de fuentes que se plasman en su trabajo, unas veces conscientemente y otras de manera inconsciente. Unas veces las semejanzas son más claras y otras se difuminan, pero nadie crea de la nada. Lo estupendo de este proceso es que cada artista ,al reinterpretar estos elementos, se convierte a su vez en una nueva fuente en potencia.



Si cada vez que existe un parecido o una 'inspiración' habláramos de plagio podríamos tirar del hilo y acabar diciendo que todos los artistas plagian.  De esta manera el logo de Gucci sería un plagio del de Chanel, las famosas galerías Vittorio Emanuele de Milán un plagio de las Saint-Hubert de Bruselas, o los pasos de baile de Michael Jackson un plagio de la coreografía de la película El Principito de Stanley Donen, o de los pasos de Bill Bailey.



Michael Jackson no inventó el moonwalk, pero nadie duda de su genialidad. Bebió de esas y otras fuentes, y las reprodujo casi literalmente, pero supo articularlas de una forma única. Obviamente no pretendo comparar a Tony Sánchez Ohlson con Michael Jackson, ni a “Run” con las galerías Vittorio Emanuele, pero sinceramente creo que, antes de emplear palabras como plagio u 'originalidad', habría que reflexionar un poco.


Seguramente las encendidas acusaciones de plagio contra "Run" no llegarán a ningún puerto, al igual que muchas otras antes, pasando por la ganadora del año pasado y su parecido con"I surrender" de K-Otic,  pero el daño causado a su autor, su intérprete, y a la propia candidatura si saliera elegida, ya no tiene vuelta atrás. Unas acusaciones en no pocas ocasiones interesadas y que siempre llegan a manos de la gente que menos quiere al Festival. ¿Habrá un día en que los eurofanes defendamos una propuesta (cada cual la suya) sin necesidad de intentar poner palos en las ruedas de las demás? Veremos.

Escrito por Gay Gasteiz . Añade un comentario.

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